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¿Qué es eso de las terapias naturales…?

Desde, casi casi, que el hombre es hombre, y nos hemos enfrentado con la naturaleza y el entorno, al sufrir cualquier tipo de percance, el primer instinto que tenemos, y aún conservamos, es el de frotar la zona afectada…

En ese simple e inocente gesto podemos situar ya los inicios del masaje…

¡HOMBRE!

¡Han nacido las terapias naturales y aún no hemos salido ni siquiera de las cuevas!

Pues, a partir de aquel momento, la curiosidad propia del ser humano, con ayuda de lo que hoy se viene conociendo como el viejo ensayo-error, abuelo artesanal del método científico (ensayo-error, una manera de explicar el porqué de múltiples descubrimientos a lo largo de la historia), nos ha llevado a ir descubriendo, poco a poco, la infinidad de recursos que nos ofrece el entorno en el que nos movemos…

El antiguo Egipto (sobre el año 3000 a. C.) nos ha dejado en sus jeroglíficos los primeros indicios de aquellas prácticas, mezcladas con supersticiones y magia…

Aunque ellos pensaban más bien que el origen de todo mal era consecuencia de alguna intervención de espíritus malvados, a los cuales había que expulsar del cuerpo por medio de rituales… conjuros… amuletos…

Y respecto a la creencia de que la hipnoterapia es una herramienta moderna, hay que decir que los mismos egipcios escribieron un documento llamado EL PAPIRO MÁGICO DE HARRIS, donde ya se describen técnicas sorprendentemente parecidas a las utilizadas actualmente…

En China, hace unos 5.000 años, comenzó una evolución completamente paralela a la del resto de las civilizaciones…

Su manera de ver el universo, a través de la teoría del Tao, les ayudó a crear y desarrollar un sistema completo de comprensión del cuerpo que, hoy en día, y salvando las distancias, se sigue practicando y estudiando en medio mundo. La propia Organización Mundial de la Salud le dedica capítulos enteros en sus documentos sobre medicina tradicional.

Las terapias naturales son innumerables

Pero no solo esos han sido los orígenes de los enfoques naturales, sino que hay múltiples ramas, diversas, propias de cada civilización, y que cada civilización, a su vez, ha ido desarrollando hasta llegar a nuestros días…

La Medicina Tradicional China, en la rama oriental…

El Ayurveda, que proviene de la antigua India…

Son, quizás, los sistemas integrales más conocidos por todos, y los que hoy en día cuentan con mayor popularidad entre los habituales de estas prácticas. De muchas de las demás iré hablando por aquí, en este mismo blog, poco a poco…

Entonces… si TAN buenos eran aquellos sistemas…

¿Cómo es que hemos llegado al sistema actual de salud?

Aquí toca ser honesto: nadie en su sano juicio cambiaría una UCI o unas urgencias por conjuros y amuletos. La medicina actual hace de forma extraordinaria lo que ninguna otra época supo hacer: salvar vidas en lo agudo, en lo urgente, en lo grave. Eso no se discute.

Lo que ocurre es otra cosa. El sistema apenas dispone de minutos por persona, y hay situaciones —lo que se repite, lo que se arrastra durante años, lo que las pruebas no terminan de explicar— que piden tiempo y una mirada de conjunto. Ahí es donde los enfoques naturales tienen su sitio: como complemento, nunca como sustituto.

Porque la persona forma parte de un TODO. Y en mi experiencia, cuando se atiende ese TODO, siendo indivisibles todos sus planos (el físico, el químico, el emocional y el energético), lo que se ordena se sostiene mejor en el tiempo que cuando se atiende solo la pieza que protesta. No porque nadie lo haga mal: son maneras distintas de mirar…

Diferentes tipos de terapias naturales

La clasificación más citada la propuso en su día el organismo público de Estados Unidos dedicado a estudiar estas prácticas (hoy se llama Centro Nacional de Salud Complementaria e Integrativa), y las agrupa en cinco categorías:

Y aquí va otra dosis de honestidad, que para eso llevo veinticinco años en consulta: no todas juegan en la misma liga. Algunas las uso a diario. Otras no las tocaría. Y ninguna, absolutamente ninguna, sustituye al médico: la primera habilidad de un buen terapeuta es saber reconocer cuándo lo que le cuentan no le corresponde a él, y decirlo sin rodeos.

¿Y la OMS qué dice de todo esto…?

Pues tiene sus propios términos, y merece la pena conocerlos porque ordenan mucho el asunto.

Habla de medicina tradicional: el conjunto de conocimientos y prácticas que cada cultura ha ido acumulando durante generaciones para cuidar de los suyos. Traducido: lo que cada pueblo aprendió observando su entorno, mucho antes de que existieran los laboratorios.

Y habla de medicina complementaria: las prácticas que no forman parte de la tradición de un país ni están integradas en su sistema sanitario. La palabra clave está en el propio nombre… complementar. No sustituir. Complementar.

Dentro de este mundo, la OMS dedica un apartado entero a los preparados a base de plantas: hojas, raíces, extractos, tinturas, aceites esenciales… Un recordatorio, por cierto, de que «natural» no significa «inocuo»: las plantas tienen efectos reales, e interacciones reales, y por eso quien las recomienda tiene que saber lo que hace.

Entonces… ¿cuántas hay en total?

He visto recuentos de todo tipo, y ninguno coincide con el anterior. Los intentos serios de catalogarlas pasan largamente del centenar de técnicas distintas… y eso quedándose cortos, porque cada año aparecen variantes nuevas. Que quede como lo que es: una estimación divulgativa, no un censo.

¿Sobre cuál de estas, o de otras terapias naturales, os apetece saber algo más? Podéis hacérmelo saber a través del formulario de contacto o de las redes del centro, y así también me ayudaréis a ir llenando de contenido interesante esta página…

Por dónde se empieza (que no es lo mismo que qué se elige)

Y ahora, la confesión de alguien que lleva un cuarto de siglo en esto.

Con tantas opciones sobre la mesa, lo difícil no es elegir técnica. Lo difícil es saber por dónde empezar a mirar. Porque una misma molestia puede sostenerse desde el cuerpo, desde la bioquímica, desde lo emocional o desde la energía… y acertar el plano importa bastante más que la herramienta que se use después.

En mi caso, las que uso a diario son la osteopatía, la acupuntura, la kinesiología y la hipnoterapia integrativa. No por coleccionismo, sino porque entre las cuatro me dejan mirar los cuatro planos sin salir de la consulta.

Por eso en el centro no ordenamos el trabajo por técnicas, sino por procesos: el dolor que no se va, el cansancio cuando las pruebas salen bien, lo que la cabeza no para, lo que se lleva a rastras toda la vida… Si a alguien le suena alguna de esas frases, aquí cuento cómo trabajamos por procesos. Sin prisa. Las terapias naturales llevan con nosotros desde las cavernas… pueden esperar a que cada uno encuentre su momento.

Javier Zentro

Área Zentro no sustituye atención médica urgente, diagnóstico sanitario ni tratamientos prescritos. Acompaña procesos físicos, emocionales y funcionales desde una mirada integrativa y complementaria.

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